Un gerente honesto y honrado

Toda persona que desempeñó, ocupa o aspira cualquier cargo administrativo de importancia, tiene en sus pensamientos diarios el deseo de ser reconocido como buen gerente. Es en cierta forma un premio a su dedicación y esfuerzo, el cual cree merecer; aún cuando no haya sido formado para eso, ni por su trabajo sea realmente acreedor a tal distinción.
En mis tiempos de profesor universitario discutía con los estudiantes la diferencia entre Administrador y Gerente, sobre lo cual siempre defendí la tesis que no es lo mismo, ni se cocina igual. El Gerente sostenía “es aquella persona que actúa bajo un enfoque operacional para atender el problema, o sea, toma en cuenta que los  aspectos técnicos de naturaleza teórica, son tan importantes como aquellos de carácter práctico. Así mismo afirmaba que la empresa, finca o cooperativa interactúan con el medio no sólo natural, sino externo, global. Les recalcaba que en un Administrador las decisiones son de carácter estructurado, es decir estudiadas, sistematizadas, planeadas; lo que se llama en el argot beisbolístico guiarse por el “librito”; pero que en el caso del Gerente implicaba también tomar decisiones de carácter  intuitivo, o sea, aquellas basadas en su visión futura, experiencia, valoración del riesgo y en la búsqueda del consenso de los elementos involucrados”.
Ahora bien, un Gerente Honesto y Honrado es otra cosa, es algo más,, es una persona dotada de condiciones éticas y espirituales que actúa con respeto auténtico, hacia sus subordinados y los beneficiarios de su gestión. El resultado de su actividad no solo es ganancia medible con parámetros de naturaleza física, económica y social; sino que adicionalmente genera un efecto aleccionador, ejemplarizante y formativo muy valorado por la comunidad. De tal forma que muchos funcionarios públicos de alto nivel, empresarios e inclusive líderes político-gremiales, que no calzan estos puntos, deben tener en cuenta que serán evaluados por el colectivo, sus detractores y analistas en lo que real y globalmente puedan mostrar.
No importa el tiempo, apoyo logrado de sus superiores o la publicidad que gaste en ello; simplemente serán reconocidos por los resultados obtenidos. Por tanto, cada vez que en procesos electorales se eligen nuevas personas y se crean nuevos cuadros, es oportuno recordar que no solo basta con ser buen Administrador,, ni buen Gerente; sino que lo indicado es ser un Gerente Honesto y Honrado, lo cual lo conducirá inclusive al mejor premio: Su tranquilidad espiritual y la de su familia.

                                                         N.H. Diciembre 2013

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